jueves, 5 de octubre de 2023

 BACHILLERATO GENERAL OFICIAL “NAKUSKGOY”

C.C.T 21EBHO332O

CICLO ESCOLAR 2023-2024


ALUMNA: TOMÁS SÁNCHEZ IRÁN NAYELI .

TERCER SEMESTRE GRUPO B

NÚMERO DE LISTA: 13


DISCIPLINA: HISTORIA DEL SIGLO XX

BLOQUE I

MÉXICO EN LOS ALBORES DEL SIGLO XX

PRODUCTO INTEGRADOR


NOMBRE DEL PROFESOR:

ROMAN BAUTISTA GARCIA.

NOMBRE DEL DIRECTOR:

ING.NELSON CANO VELAZQUEZ


TUZAMAPAN DE GALEANA PUEBLA A

JUEVES 05 DE OCTUBRE DEL 2023

Madero y el antirreleccionismo

 El movimiento del maderismo, por su ideólogo Francisco I. Madero (1873 - 1913), fue un corto pero intenso período de revolución política en el país.

El maderismo tenía como representante a su máximo representante, Francisco Madero, que inició su andadura en la política en el año 1904, liderando políticas antirreeleccionistas para evitar así un nuevo mandato del gobernador de su estado, Coahuila. Más tarde, se involucró y apoyó al Partido Liberal Mexicano en aras de impulsar un cambio más radical para el país. No obstante, por discrepancias ideológicas abandonó el partido.

Fue ese mismo año, 1906 cuando fundó el Partido Antirreeleccionista, que tenía su fundamento ideológico en la reforma del sistema electoral mexicano, haciéndolo más participativo, más democrático y con el objetivo final de eliminar la lacra de la corrupción política.

De esta manera, Francisco luchó con igualdad de fuerzas contra el presidente Porfirio en una batalla social y electoral, pero no consigue siquiera participar en las elecciones. Porfirio decide encarcelar a Madero, asustado del apoyo popular que estaba adquiriendo su movimiento y persona. Evidentemente, Díaz vuelve a ganar las elecciones y Madero decide exiliarse en EE.UU. al fracasar su intento de ser vicepresidente.

Frustrado por haber fallado en su plan de asaltar el poder por vías legales y democráticas, Madero entendió que la única manera de hacer caer a Porfirio era mediante la violencia y levantamiento popular. Así lo hizo con el famoso Plan de San Luís de 1910, donde llamaba a las armas para el 20 de noviembre de ese mismo año. El escrito pedía a toda la oposición el veto al gobierno reelegido, unión contra el mismo y a la lucha directa con las armas.

Fue tal el éxito al llamamiento a la rebelión, que en tan sólo pocos meses todo el país estaba en manos de los sublevados, guiados principalmente por las promesas del maderismo a mejorar las condiciones del proletariado y trabajadores asalariados, con medidas como la expropiación de tierras y reformas agrarias profundas. Todo ello precipitó el exilio de Porfirio a los EE.U.U.

Para desgracia del país, el maderismo resultó ser un espejismo. Francisco I Madero no cumplió la mayoría de sus promesas para con los agricultores. Tomó un carácter mucho más reformista y moderado de los esperado, decepcionando a sus seguidores.



Fase Armada

 Emiliano Zapata proclama el Plan de Ayala (nov, 1911) y se pone nuevamente en pie de lucha. Madero va perdiendo adeptos en tanto que la cotrarrevolución de Félix Díaz y Bernardo Reyes toma fuerza. Pascual Orozco, uno de los principales generales maderistas se une al Plan de Santa Rosa (ene, 1912)



Por estos hechos, el mandato sólo duró 15 meses, lleno de inestabilidad y luchas fraticidas que fueron seguidas por un Golpe de Estado en el 1913 de la mano de Victoriano Huerta. Curiosamente, este momento histórico marcaría el porvenir de la siguiente decada del país mexicano, sumiéndose nuevamente en revueltas populares y represión militar.

Venustiano Carranza desconoce a Huerta y proclama el Plan de Guadalupe, se designa Primer Jefe del ejército constitucionalista y encargado del poder ejecutivo hasta que se pueda elegir a un nuevo presidente constitucional. El plan es secundado en varios estados del país (mar, 1913).



También, Francisco Villa retoma las armas y se levanta en Chihuahua, aunque pronto se observa que no sigue del todo a Carranza. Las fuerzas constitucionalistas derrotan a Huerta (14 ago, 1914).


Fase Constitucionalista

 Venustiano Carranza desconoce a Huerta y proclama el Plan de Guadalupe, se designa Primer Jefe del ejército constitucionalista y encargado del poder ejecutivo hasta que se pueda elegir a un nuevo presidente constitucional. El plan es secundado en varios estados del país (mar, 1913).

También, Francisco Villa retoma las armas y se levanta en Chihuahua, aunque pronto se observa que no sigue del todo a Carranza. Las fuerzas constitucionalistas derrotan a Huerta (14 ago, 1914).


Tanto Emiliano Zapata como Francisco Villa rompen con el Primer Jefe. Otros líderes tratan de buscar la conciliación y se organiza una convención con el fin de llegar a un arreglo entre los tres principales líderes revolucionarios.



El 10 de octubre de 1914 los convencionistas inician pláticas en Aguascalientes y designan presidente provisional a Eulalio Gutiérrez, sin embargo, Carranza desconoce el gobierno emanado de la Convención y establece su gobierno en Veracruz (26 nov, 1914).

Por su parte, la Convención se traslada a la ciudad de México y Eulalio Gutiérrez trata de gobernar. Las desavenencias entre Villa y Zapata son notorias. Se nombra a Roque González Garza presidente provisional. Las fuerzas de Carranza se van imponiendo hasta que toman la ciudad de México (2 ago, 1915). La Convención se disuelve definitivamente el 6 de marzo de 1916.

Venustiano Carranza convoca a un Congreso Constituyente (14 sep, 1916). El Congreso sesiona del 20 de noviembre de 1916 al 31 de enero de 1917. El Primer Jefe proclama la nueva Constitución de México el 5 de febrero de 1917. Venustiano Carranza triunfa en las elecciones y toma posesión el 1 de mayo de 1917.

Contexto social y político posrevolucionario

 En ese periodo se desarrollaron diversos conflictos y luchas por el poder, especialmente entre los grupos surgidos del conflicto: zapatistas, carrancistas y villistas, que se disputaban la hegemonía política.



Entre 1917 y 1928 la reconstrucción nacional fue la prioridad, inicialmente encabezada por Venustiano Carranza y, luego de su asesinato, por Álvaro Obregón. A partir de esto se cimentó la soberanía del grupo de sonorenses, integrado por Obregón, Adolfo de la Huerta y Plutarco Elías Calles. De acuerdo con Soler Durán (2013), a este último se remontan las raíces del presidencialismo mexicano y su gobierno se caracterizó por buscar «unir los intereses de la burguesía y de los latifundistas, así como por una campaña anticlerical» que desató enfrentamientos entre el gobierno y la iglesia, y degeneró en la Guerra Cristera. En este periodo también se establecieron las bases doctrinarias de una ideología nacionalista caracterizada por una postura hostil hacia todo aquello considerado no nacional.

La Constitución estableció y reestableció «"instituciones" sociales», pero dejó el «reparto de la tierra, las nacionalizaciones, las relaciones del gobierno con el clero y la política económica» en manos de los gobernantes, que también buscaban «someter a las masas populares a la política gubernamental». En este sentido, a partir de la carta magna y sus reformas se estableció la Secretaría de Educación Pública, el Banco de México, la Comisión Nacional de Caminos y la Secretaría de Asistencia Pública, entre otras instituciones.

La influencia de Calles degeneró en un periodo conocido como Maximato, luego del asesinato de Obregón, en el que se creó una nueva institución: el Partido Nacional Revolucionario, el partido del Estado, que se acompañó del «proceso de pérdida de independencia de las cámaras legislativas federales»



Cardenismo

 Se conoce como cardenismo al período de la historia mexicana en el que la república estuvo presidida por el general Lázaro Cárdenas del Río (1895-1970), así como a la corriente ideológica identificada con los seis años de su gobierno (de 1934 a 1940). Algunos de sus detractores prefieren el término “cardenato”.



Lázaro Cárdenas llegó a la presidencia como candidato del Partido Nacional Revolucionario (PNR), antecesor del Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Su plataforma electoral y de gobierno fue el Plan Sexenal, que establecía una serie de reformas basadas en la intervención del Estado en la economía.

El gobierno de Cárdenas fue célebre por medidas como la distribución de tierras a sectores campesinos y la nacionalización de la industria petrolera, así como por el acogimiento de numerosos exiliados españoles que huían de la Guerra Civil.

El cardenismo se caracterizó por ser un gobierno nacionalista que defendía la necesidad de un Estado fuerte, capaz de satisfacer las demandas populares que habían motivado la lucha armada durante la época revolucionaria. En este sentido, promovió la intervención estatal en la economía.

Durante el gobierno cardenista se nacionalizaron diversas empresas extranjeras, especialmente las petroleras y los ferrocarriles. Además, se modificó la Ley agraria, se ampliaron las carreteras y se incrementó el crédito para los sectores productivos. Esto provocó un importante aumento del gasto público.

También se impulsó una reorganización de los sindicatos mediante la creación de la Confederación de Trabajadores de México, que implicó un mayor control gubernamental sobre la actividad sindical. Sin embargo, el nivel de gasto estatal y el boicot internacional debido a la expropiación petrolera provocaron dificultades económicas que se hicieron notorias al final del mandato de Cárdenas.

Una de las medidas más radicales del cardenismo fue la nacionalización en 1938 de la industria petrolera, que hasta ese momento había estado en manos de empresas privadas extranjeras, especialmente estadounidenses y británicas.

Luego de que las compañías petroleras se negaran a aumentar los salarios de sus trabajadores, Cárdenas firmó el decreto de nacionalización, amparado en la Constitución de 1917, que reconocía la propiedad estatal de los recursos. Esto causó tensiones internacionales, especialmente con Gran Bretaña, y varios países promovieron un boicot a la economía mexicana: dejaron de comprarle plata y reclamaron una indemnización inmediata para las compañías expropiadas.

Con la nacionalización se creó Petróleos Mexicanos (Pemex), una empresa estatal dedicada a la producción, transporte, refinación y comercialización de hidrocarburos que sigue existiendo en la actualidad.

La agricultura mexicana de comienzos del siglo XX aún tenía la huella de la sociedad colonial. Las tierras eran propiedad de grandes latifundistas y los campesinos sufrían la explotación y la pobreza.

Las demandas campesinas durante la Revolución mexicana exigieron un cambio en la distribución de la tierra, que fue parcialmente atendido por la Constitución de 1917 y los gobiernos constitucionales de la década siguiente. Sin embargo, las modificaciones introducidas por el gobierno de Lázaro Cárdenas implicaron un reparto de tierras mucho mayor que en los años precedentes.

La distribución de tierras cultivables, algunas de ellas expropiadas a latifundistas extranjeros, alcanzó la cifra de 18 millones de hectáreas durante el cardenismo, lo que benefició a aproximadamente un millón de campesinos.

Las tierras distribuidas se organizaron principalmente en la forma de ejidos, es decir, pequeñas unidades productivas que pertenecían a comunidades campesinas pero no podían ser vendidas. Aunque estos ejidos no fueron unidades económicamente relevantes hasta algún tiempo después, el nivel de vida de la clase campesina mejoró.



 BACHILLERATO GENERAL OFICIAL “NAKUSKGOY” C.C.T 21EBHO332O CICLO ESCOLAR 2023-2024 ALUMNA: TOMÁS SÁNCHEZ IRÁN NAYELI . TERCER SEMESTRE GRUPO...